El llamado no es a sobrevivir

Autor

Hace poco un pastor me dijo algo que me dejó pensando. Me dijo: «Tito, gracias a Dios no hemos perdido a nadie este año». Lo dijo con alivio. Como si fuera una victoria. Y yo me quedé en silencio un momento. Porque no sabía cómo decirle que eso no es una victoria. Es una señal de alarma.

No perder a nadie no significa que estás creciendo. Significa que estás sobreviviendo. Y sobrevivir no es el llamado.

Hay una mentalidad que se instaló en muchas iglesias y que nadie cuestiona. Es la mentalidad de mantenimiento. «Mientras no se vayan los que están, estamos bien». «Mientras sigamos abriendo el templo cada domingo, cumplimos». «Mientras paguemos las cuentas, Dios está con nosotros».

Pastor, con todo respeto: eso no es fe. Es conformismo. Y el conformismo tiene un disfraz muy espiritual. Se viste de humildad. Se viste de paciencia. Se viste de «esperamos el tiempo de Dios». Pero en el fondo es miedo. Miedo a intentar algo nuevo y fallar. Miedo a poner metas y no alcanzarlas. Miedo a que si medimos, descubramos que no estamos tan bien como creíamos.

Te voy a decir algo que tal vez no querés escuchar: una iglesia que no crece no está sana. Sé que suena fuerte. Sé que hay excepciones. Sé que hay contextos difíciles. Pero mirá lo que dice la Biblia. En Hechos 16:5 dice: «Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día». Confirmadas en la fe. Y aumentaban en número. Las dos cosas juntas. No una o la otra. Las dos.

¿Querés hablar con alguien?
Si sentís que necesitás claridad para tu iglesia y no querés seguir solo, podés tener una conversación pastoral 1 a 1 conmigo.

Reservá tu sesión aquí: https://bit.ly/sesion1a1-ds

El crecimiento espiritual genuino produce crecimiento numérico. No siempre de forma inmediata. No siempre de forma explosiva. Pero si hay vida, hay multiplicación. Es una ley del Reino.

Pensá en la naturaleza. Todo lo que tiene vida crece y se reproduce. Un árbol sano da fruto. Una planta sana da semillas. Un cuerpo sano se desarrolla. ¿Por qué la iglesia sería diferente? Si no hay fruto visible, algo está pasando. Y no es que «Dios está haciendo una obra interna que no se ve». A veces sí. Pero no por años. No por décadas.

Jesús dijo: «Por sus frutos los conocerán». No dijo «por sus intenciones» ni «por su esfuerzo» ni «por su resistencia». Por sus frutos. ¿Cuál es el fruto de tu iglesia en los últimos doce meses?

No te estoy preguntando cuántos cultos hiciste. Te estoy preguntando cuántas vidas fueron transformadas. Cuántas personas conocieron a Cristo. Cuántos fueron bautizados. Cuántos están siendo discipulados. Cuántos nuevos líderes se levantaron. Si no podés responder con números, tenés un problema de diagnóstico. Y si los números son cero o casi cero, tenés un problema de fruto.

Ejercicio práctico para tu iglesia
Si querés saber en qué área está realmente estancada tu iglesia, preparamos un diagnóstico sencillo que te dará claridad en pocos minutos.

Empezá aquí: https://bit.ly/diagnostico-ds

El problema con la mentalidad de mantenimiento es que se siente cómoda. No exige nada nuevo. No confronta. No desafía. Permite seguir haciendo lo mismo año tras año y sentirse bien porque «seguimos fieles». Pero fidelidad sin fruto no es fidelidad. Es inercia.

¿Sabés cuál es la diferencia entre un pastor que ve crecimiento y uno que no? No es el talento. No es la ubicación. No es el tamaño inicial de la iglesia. Es la mentalidad. El pastor que crece piensa en la cosecha. El pastor que no crece piensa en supervivencia.

El pastor que crece se pregunta: «¿Cuántas personas nuevas vamos a alcanzar este trimestre?» El pastor que no crece se pregunta: «¿Cómo hago para que no se vayan los que tengo?» Son dos preguntas completamente distintas. Y producen dos realidades completamente distintas.

Dejame proponerte algo. Un cambio de mentalidad que puede transformar tu ministerio. En lugar de pensar en mantenimiento, empezá a pensar en cosecha.

La cosecha es bíblica. Jesús habló de campos listos para cosechar. Habló de obreros que hacen falta. Habló de sembrar y recoger. El lenguaje del Reino es un lenguaje de multiplicación, no de conservación.

¿Cómo se traduce esto en la práctica? Poné metas de cosecha trimestrales. No anuales. Trimestrales. Porque un año es demasiado tiempo para esperar sin evaluar. Preguntate: ¿Cuántas personas nuevas queremos ver conectadas a la iglesia en los próximos 90 días? ¿Cuántos bautismos? ¿Cuántas personas en un proceso de discipulado?

Escribí esos números. Compartilos con tu equipo. Trabajen juntos para alcanzarlos. Y al final del trimestre, evaluá. ¿Llegamos? ¿Nos quedamos cortos? ¿Por qué? Eso no es falta de fe. Eso es obediencia con estrategia.

Pablo plantaba iglesias con intención. No llegaba a una ciudad y decía «vamos a ver qué pasa». Tenía un plan. Se quedaba un tiempo, formaba líderes, y seguía adelante. Era intencional. ¿Por qué nosotros actuamos como si planificar el crecimiento fuera antibíblico?

Pastor, Dios quiere que tu iglesia crezca. No porque los números sean importantes en sí mismos. Sino porque detrás de cada número hay una persona. Una vida. Un alma eterna.

Cuando tu iglesia crece, significa que hay personas que estaban lejos y ahora están cerca. Que estaban perdidas y ahora están encontradas. Que no conocían a Cristo y ahora lo conocen. Eso no es estadística. Eso es el corazón del evangelio.

El que deja de crecer está muerto en vida. Eso aplica para las personas. Y aplica para las iglesias. No te conformes con mantener. No te conformes con sobrevivir. No te conformes con «no perder a nadie». Dios te llamó a multiplicar.

¿Cuál es tu meta de cosecha para los próximos 90 días? Si no la tenés, hoy es el día de definirla.

Te espero aquí para hacerlo juntos aquí: https://bit.ly/plancrecer-dsa

Estamos para servirte.
Whatsapp: https://bit.ly/wha-ds
Reserva una cita 1 a 1: https://bit.ly/sesion-ds


Related posts / Posts Relacionados:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio esta protegido por reCAPTCHA y laPolítica de privacidady losTérminos del servicio de Googlese aplican.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.