Fue en la escuela de educación secundaria N°30, en el barrio Centenario. La institución reabrió sus puertas este martes.
River Arena, la fundación liderada por Dante Gebel, trabaja para transformar realidades en Argentina y el mundo y, así como hace poco estuvieron presentes en Bahía Blanca, hoy finalizaron una obra fundamental en la escuela de educación secundaria N°30 de Mar del Plata, en el barrio Centenario.
El pasado martes 25 de marzo la escuela volvió a abrir sus puertas completamente renovada, y se realizó un acto especial por ese motivo. Esta escuela está ubicada en el corazón de una zona donde miles de familias viven y donde el acceso a la educación es clave para el futuro de cientos de niños. “Su cercanía la convierte en un pilar fundamental para la comunidad, un lugar al que los chicos pueden llegar fácilmente y que necesitaba ser restaurada, debido al estado de deterioro en que se encontraba, para aprovechar todo su potencial”, remarcaron desde la fundación.


La institución se encontraba en condiciones críticas: sin pupitres, con paredes deterioradas, sin vidrios ni calefacción, con instalaciones eléctricas inseguras para los estudiantes y docentes y un estado de abandono general. La fundación comunicó que “lo más impactante fue ver la entrega de los profesores, directivos y familias que, con pocas herramientas, sostuvieron este colegio durante años con un amor inmenso. Sin embargo, la voluntad sola no alcanza”.
Por eso, Dante Gebel y su fundación, decidieron “sembrar una semilla” en este lugar y “transformar su presente”. Llevaron adelante una renovación integral del colegio, asegurando que los alumnos tengan un espacio digno donde aprender.
Entre las mejoras realizadas, se cambiaron por completo los pupitres, se restauraron las aulas, se pintó la institución, se repararon los techos, cambiaron los calefactores, se reemplazaron los vidrios rotos, se mejoró la instalación eléctrica, instalaron una red de contención para deportes, se construyó una cancha de básquet, se acondicionó la biblioteca, se reemplazaron los pizarrones y escritorios, reforzaron la seguridad y se repararon los desagües.
Además, los pupitres en desuso fueron llevados al penal de Batán, donde una cooperativa de internos los restauró y los devolvió a la escuela, permitiendo la apertura de nuevas aulas y brindando oportunidades a más niños que antes no tenían un lugar.
Fuente: Diario La Capital, de Mar del Plata
