Inmigrantes: ¿El “cambio de planes” de Dios?

Autor

  • Escritora argentina. Autora del libro "Guía para extranjeros".

“Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos—dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse”. (Isaías 55: 8-9).

Dios siempre tiene un plan maestro al que nos invita a ser parte activa. Cuando entregamos nuestra vida a Jesucristo, la mente se expande en conexión con el Espíritu Santo y entendemos, entonces, que podemos lograr metas que anteriormente no hubiéramos visto posibles, se abren oportunidades para descubrir dones y talentos, y tanto más. Comenzamos a emprender un viaje hacia ese destino eterno diseñado por el creador.

En esta nueva vida experimentamos los “sí” de Dios, los “no” y los “espera”. Incluso, en algunos casos, según nosotros mismos, un inesperado “cambio de planes” por parte del Señor. Una disposición de lo alto que sólo es para algunos, el camino encuentra una bifurcación con un cartel que dice: “Mi plan”, por la izquierda y “Su plan”, por la derecha, que indica migrar.

Este nuevo rumbo no es un camino fácil. Comienza en el entender que, siempre estuvo en la mente de Dios, todo está bajo su control, los únicos que no estábamos enterados de ellos, éramos nosotros. Quizás, lo sospechábamos de algún modo, aun así, tomamos fuerza para ser valientes, entendiendo el gran desafío que tenemos por delante.

Al conversar con personas llamadas por Dios a vivir esta experiencia de migrar, incluso por haberlo vivido, entiendo que abre nuestros ojos espirituales a la gracia y favor de nuestro Padre de formas distintas y asombrosas. La Biblia nos muestra algunos ejemplos. Como cuando José, siendo ya el segundo en el reino de Egipto, pudo reencontrarse con sus hermanos y en ello ver cumplido el sueño que Dios le había dado en su juventud. Como Daniel, siendo consejero del Rey y usado por Dios para revelar las visiones más profundas respecto al futuro. O como Rut, adoptando como suya la nación de su suegra, se convertiría en parte del linaje de nuestro Señor Jesús. Todos ellos migraron, cada uno caminó sobre el misterioso y excelso plan divino.

¿Te das cuenta? ¿Lo puedes ver o, por lo menos, intuir?
Los “cambio de planes” soberanos de Dios para nuestras vidas tienen una razón de ser. Si dejamos que Él nos guíe, ordene nuestros pasos y mantenemos un corazón enseñable, lograremos vislumbrar aquellos propósitos divinos para los cuales fuimos creados. No miremos en menos los pequeños pasos, hoy serán como una pequeña semilla de mostaza, pero mañana serán un gran árbol al cual se acogerán muchos para recibir la frescura de su sombra. Porque, los planes de Dios siempre serán mejores que los nuestros.


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